sábado, 12 de febrero de 2011

Taller 1.29


Mientras usted está en la bolsa con su compañero yo haré unas cuantas preguntas. Estas preguntas no son para contestarlas en voz alta. Son para ayudarle a llegar a su propia respuesta. Cuando nosotros entramos en la bolsa con nuestro amigo, es para decir la verdad sobre lo que se da ahora, no lo que pensamos, no lo que sentimos, no lo que recordamos, sino lo que muestra efectivamente a nosotros. La evidencia presente es el criterio. Por favor, ponga su cara en la bolsa.

La primera pregunta es: Según la evidencia presente, ¿cuántas caras se ven en la bolsa?

La segunda pregunta es: ¿Está usted cara a cara ahí, o es cara-en-la-punta-de-ahí a Espacio- en-la-punta-de-aquí?

La tercera es: ¿Ha estado usted alguna vez cara a cara con alguien en toda su vida?

Ahora, sin cambiar de posición, podemos bajar la bolsa. Ahora ya no necesitamos la bolsa para ver que es cara a Espacio y que usted no, no, no está confrontando a esa persona; que incluso sin la ayuda de la bolsa, usted es también Espacio vacío, claro, Capacidad para ese amigo; y que usted no tiene absolutamente nada, ni la más mínima cosa, para impedirle el paso.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Taller 1.28


¡Por lo tanto, hemos importado de Australia, con gran coste y problemas, algunas bolsas de supermercado! Lo que ustedes van a hacer es encontrarse con un amigo en una de esas bolsas. ¿Por qué estamos haciendo esta locura? Estamos haciendo esta locura para ver si es verdadero que nosotros nos confrontamos con la gente simétricamente, cara a cara. A nosotros se nos ha dicho lo que debemos ver en el supermercado. No se nos ha dicho lo que debemos ver en la bolsa del supermercado. En este nuevo contexto no condicionado, es fácil ver lo que nosotros vemos. Entonces pueden entrar la libertad y el amor.
Sin embargo, permítaseme hacer primero algunas advertencias. Cuando entramos en la bolsa de papel con nuestro amigo, no entramos ahí para tener una experiencia mística, para encontrar el séptimo cielo. Ese no es el propósito. ¡Por supuesto, si ocurre, muy bien! Es encantador, pero no es el propósito. Tampoco entramos en la bolsa para enamorarnos de la persona al otro lado, aunque eso no está prohibido en absoluto. Tampoco entramos en la bolsa para mirar fijamente a los ojos de esa persona. Cualquier característica servirá a nuestro propósito –una nariz, una barbilla–. Y tampoco entramos en la bolsa para tener una sensación especial sobre esa persona. Entramos en la bolsa, espero, simplemente para responder a una simple cuestión: ¿Alguna vez hemos estado en situación de confrontación con alguien? No vamos a entrar en el dominio de los sentimientos siempre cambiantes, simplemente vamos a responder a la simple cuestión de si nosotros estamos en situación de confrontación uno con otro ahí, o en cualquier otra parte.

sábado, 5 de febrero de 2011

Taller 1.27


Ahora, ¿qué hay sobre el Amor que yo estaba buscando en el corazón del mundo? La sociedad, por supuesto, funciona sobre el modelo de la confrontación, que es lo opuesto del amor. El lenguaje dice que ustedes y yo estamos cara a cara, que nos confrontamos uno a otro. Se dice que las relaciones personales son relaciones entre A y B, que son simétricas, ¿no es cierto? Ustedes tienen una persona aquí y una persona ahí y algo ocurriendo entre ellos. Ese es el modelo de nuestra disposición social. El modelo nos dice que usted y yo estamos cara a cara.
Ahora vamos a investigar en el siguiente experimento si este modelo de confrontación es verdadero o no. Si no es verdadero, mejor cambiamos nuestro entendimiento sobre las relaciones personales. Podría ser que nuestra sociedad esté en un serio problema debido justamente a que no está diciendo la verdad sobre lo que son realmente las relaciones personales. ¿Son confrontaciones, o son algo completamente diferente?
Sin embargo, es terrible, terriblemente difícil ver lo que vemos. Nosotros vemos lo que se nos dice que veamos, lo que está establecido que veamos, lo que está permitido que veamos, lo que el lenguaje determina que veamos. Estamos condicionados a experimentar lo que la sociedad ha establecido. En el siguiente experimento, la Bolsa de Papel, vamos a asegurarnos de que estamos lo suficientemente descondicionados como para mirar con una mirada nueva y ver lo que pasa realmente. Vamos a mirar a una cosa familiar en un contexto no familiar.

jueves, 27 de enero de 2011

Taller 1.26


Volviendo a mi autobiografía. Yo no me inquietaba demasiado por no compartir mi Cara
Original con mis contemporáneos debido a que la compartía con algunos no contemporáneos a quienes respetaba enormemente. Era muy alentador. Pero desde entonces me las he arreglado para compartirla con unas pocas personas, incluidos ustedes, mis queridos amigos, aquí esta tarde.
En cuanto a los problemas de los que hablaba –los problemas personales del joven Douglas– solo una palabra sobre ellos. Encontré que me ha sido necesario un cierto tiempo antes de perder esta cosa llamada cabeza. A los dos años, el pequeño Douglas había sido Nada-desde-lo-que-mirar-y-acoger-el-mundo. Después creció y devino una cosa-a-la-que-mirar. Ahora, gracias a ver mi verdadera Cara Aquí, devengo nuevamente Nada-desde-lo-que-mirar. Y el problema de la timidez, todo ese terrorífico egocentrismo que le ciega a uno a las gentes y que bloquea la vía del amor, estaba, en principio, resuelto. Pero pasaron unos pocos años, les puedo decir a ustedes, antes de que la Libertad aquí se estableciera y deviniera no una cosa-a-la-que- mirar, sino Nada-desde-lo-que-mirar.

miércoles, 26 de enero de 2011

Taller 1.25


La Cara real, esta Claridad, es la Cara del Uno que nosotros somos real, real, real, realmente. En mis términos, es la Cara de Dios. Es la Cara de Allah, la Cara del Atman-Brahman, la Cara de donde viene el mundo. Y es absolutamente inmaculada, clara, imperecedera. Es impersonal. Ustedes no pueden apropiársela. No tiene ninguna etiqueta. Tung Shan vio esto, y devino el fundador del zen soto, que es la mayor escuela de zen en esta época. Así pues, todos ustedes están equipados para encontrar e incluso fundar alguna cosa increíblemente maravillosa como el zen soto. ¡Enhorabuena!

miércoles, 19 de enero de 2011

Taller 1.24


El muchacho se dijo a sí mismo: «Yo no comprendo. El Buda dice esto. Él no mentiría».
Entonces miró a su maestro y dijo: «Maestro, usted tiene ojos y nariz y boca. Yo tengo ojos y nariz y boca. El Buda no mentiría. Yo no comprendo». El maestro dijo: «Yo no comprendo tampoco. Váyase usted mejor a ver a otro maestro». Así pues, Tung Shan se marchó y buscó maestros. Continuó año tras año buscando a alguien que le explicara el Sutra del Corazón, donde el Buda dice que uno no tiene ojos ni nariz ni boca.
Un día, él estaba caminando por un pequeño puente. El agua en el río estaba clara, y se inclinó para mirar el agua. ¿Qué vio en el agua? Vio dónde tenía sus ojos y su nariz y su boca. Vio dónde tenía su cara humana. Por supuesto, ustedes normalmente no miran su cara en un río. Ustedes la miran en el espejo de pared de su baño, ¿no es cierto? Pero es la misma cosa. Ahora, cuando vayan a casa, ¿querrían hacer algo por mí, por favor? ¿Querrían mirar a la cara en el espejo y ser honestos sobre dónde está y a qué está mirando?
Tung Shan vio que su cara estaba ahí en el agua, y vio lo que el Buda quería decir. Vio su cara humana ahí, y vio su verdadera cara Aquí. Esto es lo que el budismo zen llama la Cara Original. Yo tengo dos caras. Una es mi cara humana, que es mi apariencia. Ella está a un metro de mí, y yo se la doy a ustedes debido a que no me pertenece. Ella es su propiedad. Cuando me la apropio, estoy cometiendo un robo. Lo que nosotros hacemos es tomar nuestra apariencia, que pertenece a los otros, ponerla Aquí sobre nuestros propios hombros, y entonces nos preguntamos por qué tenemos tantos problemas. Así pues, ahí estaba Tung Shan, encontrando su cara humana a un metro de su Cara real, la Cara que tenía antes de que sus padres nacieran.

viernes, 14 de enero de 2011

Taller 1.23


Así obtuve alguna satisfacción. No tenía amigos vivos, pero tenía algunos amigos muertos. Y no solo entre los maestros. Había también en esta comunidad zen otro muchacho, que también era analfabeto y pobre, ambas grandes ventajas. (Todo ese conocimiento libresco y sofisticación es una desventaja terrible. Espero que ustedes no hayan leído mucho.) En esta segunda historia, un joven muchacho, Tung Shan, está leyendo con su maestro la escritura más sagrada del budismo mahayana, el Sutra del Corazón. Comienza diciendo: «Aquí, la forma es vacío, pero el vacío también es forma. Aquí no hay ojos, ni nariz, ni boca, ni orejas, ni lengua, ni funciones de esos órganos», etc., etc., etc., –un poco de envoltura–. Y después dice: «Por lo tanto, el Boddhisattva deja de temblar, pues, ¿qué es lo que puede ir mal?» Y termina con: «¡Hurra!» en sánscrito. Es decir, «¡Guau!» en español.

jueves, 13 de enero de 2011

Taller 1.22


Ocurrió que el maestro de ese monasterio estaba a punto de morir y necesitaba un sucesor. De modo que comenzó una competición, y averiguó que el muchacho de la cocina tenía la respuesta. El maestro envió a buscar a este muchacho por la noche y dijo: «Hermano, usted es el nuevo abad. Ahora debe ponerse a salvo pues todos estos monjes le perseguirán». El maestro hizo que el muchacho cruzara el río, le dio el cuenco y la túnica que eran la insignia del cargo, y Hui Neng fue entonces el verdadero abad ausente.
Sin embargo, un monje malo le atrapó. El monje estaba preparado, si era necesario, para matar a Hui Neng a fin de obtener la insignia del cargo y convertirse él mismo en abad. Pero Hui Neng dijo: «Usted no quiere este viejo cuenco ridículo o esta vieja túnica ridícula. Lo que quiere es encontrar su tesoro y su liberación, su iluminación, la respuesta a sus problemas». El monje dijo: «¡Sí, Maestro, muéstremelo!» Y Hui Neng mostró a este tipo, que era un general retirado, lo que ustedes acaban de ver. El monje miró. Él hizo lo que ustedes acaban de hacer, exactamente lo que ustedes han hecho. Sudó y tembló un poco, debido a que, presumiblemente, había estado meditando veinte años para ver esta condenada cosa, y se sorprendió. De modo que dijo: «¡Ooooh!»
Pero entonces tuvo pensamientos secundarios, lo mismo que ustedes han tenido pensamientos secundarios. (¿No se han dicho ustedes: «Bien, esto está muy claro, pero no puede ser la iluminación de la que habla el Buda. No puede ser tan simple y tan fácil como esto»?) De modo que el monje dijo: «Dígame el resto, Maestro». Pero Hui Neng dijo: «No, usted lo ha entendido. Eso es todo. Lo que usted haga con ello es lo importante, pero eso es todo».

lunes, 10 de enero de 2011

Charla-taller sobre los experimentos de Douglas Harding


Ya tenemos fecha para la charla-taller Volver a Sí mismo sobre los experimentos de Douglas Harding: el día 31 de enero, lunes, a las 20:00h. en la librería Preste Juan de la calle San Juan de la parte vieja donostiarra. (San Sebastián, Guipúzcoa). Entrada libre. Llevar un pequeño espejo de mano.

Luis Granados

Taller 1.21


Leí la historia de un muchacho llamado Hui Neng, que se presentó en un monasterio en el sur de China. Era analfabeto, pobre y joven, pero le aconteció ver lo que ustedes acaban de ver. Él no se expresaba muy bien sobre ello. En el monasterio había quinientos monjes muy santos meditando intensamente, y a este pobre muchacho ni siquiera se le permitió entrar en el monasterio. A él solo se le permitía entrar en la cocina para golpear el arroz. Pero él veía claramente lo que nosotros acabamos de ver.

sábado, 8 de enero de 2011

Taller 1.20


Sin embargo, a lo largo de esos dieciocho años, hice amigos. El problema con los amigos era que estaban muertos, y que llevaban muertos mucho tiempo, y que además estaban muertos en China. Pero eran buenos amigos. Eran los maestros zen (o más bien chan) de las dinastías Tang y Sung en la antigua China, y decían que nuestra bendición, nuestra iluminación, nuestra libertad, nuestra liberación, nuestro tesoro está en una única cosa. Está en mirar para ver a qué se parece la cara de uno.

jueves, 6 de enero de 2011

Taller 1.19


Continuando con mi pequeña historia: Debido a que era tan sorprendente intenté compartir esta experiencia con otros. Algunas personas pensaban que yo era muy profundo, bastante interesante, que hablaba simbólicamente y que era un místico maravilloso que veía cosas que estaban ocultas para la gente en general. Pero la mayoría de la gente pensaba simplemente que yo estaba chalado. Pensaban que estaba loco. Por otra parte, yo me estaba volviendo bastante menos tímido, pues no había nada Aquí a lo que mirar. Podía entrar en una habitación y ¡Dios mío!, yo era la habitación. Yo tenía todas esas caras. Yo no me sentía bajo inspección. Pero durante dieciocho años –mucho tiempo, es más bien una tragedia– durante dieciocho años fracasé en mostrarle Esto a nadie. Se me daba muy mal transmitirlo, supongo. Yo no tenía los experimentos. No era tan fiel o tan claro sobre cómo compartir-Lo como lo soy ahora, pero debí haber-Lo compartido. Es mi culpa, no culpa de los otros.

miércoles, 5 de enero de 2011

Taller 1.18


Ustedes han estado conmigo en esta experiencia y la han compartido perfectamente, porque solo hay una manera de ver esto y compartirlo, y esa es a la perfección. Ustedes no pueden ver a medias esta Claridad o ver una Claridad manchada. Es una experiencia perfecta. Es una experiencia de todo o nada, y ustedes la han hecho como la ha hecho Douglas y como la hizo el Buda y como la hizo Jesús. Exactamente la misma.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Taller 1.17


Cuando yo era joven, se nos dio un pequeño sermón: «La extremidad del hombre es la
oportunidad de Dios». ¿No es ésta la extremidad de ustedes? Esto es muy concreto. ¿No es Aquí donde su humanidad se cambia en su Divinidad, en su Budeidad, en su Naturaleza Verdadera? ¿No ocurre ello sólo en este lugar mágico? Nosotros nunca miramos a este lugar. Naturalmente, esto no se aplica a los demás, solo a ustedes que cambian de lo que parecen a lo que son. Helo aquí. ¿Desde qué están mirando ustedes ahora?

Douglas Harding

sábado, 25 de diciembre de 2010

Taller 1.16


Una última cosa: ustedes han hecho remontar su mirada a lo largo de su cuerpo (de hecho la han hecho descender), y han encontrado un lugar, una línea, donde las cosas se cambian en Nada; donde el mundo se cambia desde lo que parece a desde donde viene; donde ustedes acaban como una persona y comienzan como su Verdadero Sí mismo o No-sí mismo o Naturaleza Verdadera; donde su forma, que es para verla, deviene el Vacío, que es el que ve. ¿Podrían ustedes trazar ahora una línea con su dedo de un lado a otra de su camisa o blusa donde ella desaparece? Es como si las polillas hubieran estado en su camisa y se hubieran comido la parte superior de ella. Tracen una línea ahí, y entonces levanten y extiendan sus brazos hasta que estén horizontales. ¿No alargan estos brazos la línea que ustedes han trazado? Ellos son
los brazos de Dios. Cuando salen de un ser humano, cuando salen de una cabeza y hombros, como les ocurre a los demás, los brazos son humanos. Pero cuando salen de esta Claridad, de esta Ausencia, entonces son realmente los brazos de Dios. Ustedes están rodeando el universo con sus brazos. Sus manos están tan lejos una de otra como el este del oeste, ¿no es cierto? Una enorme distancia las separa. Sus brazos van realmente hasta el confín del mundo. ¿No son sus brazos los brazos del Amor mismo?

lunes, 20 de diciembre de 2010

Taller 1.15


Nosotros siempre estamos mirando A las cosas. ¿DESDE QUÉ estamos mirando? El gran
poeta alemán, Rainer María Rilke, dijo: «Y nosotros espectadores que siempre, siempre miramos a las cosas, y nunca desde algo. ¿Quién nos ha vuelto así?»

«Ah», pueden decir ustedes: «mirar a las cosas, eso es mirar realmente. Mirar a la Nada, eso no es mirar realmente». Yo pienso que es al revés y que cuando yo miro a una cosa, solo la vislumbro. Una cosa es tremendamente complicada. Lo primero de todo: yo solo veo su frente. No veo los lados ni la parte de atrás. No veo el interior. Tengo que escudriñarla debido a que es muy compleja. No puedo abarcarla toda. De la misma manera, yo solo atisbo el mundo. El mundo es en este sentido invisible para mí. Pero cuando miro Aquí, veo Esto con absoluta autoridad y claridad. Ésta es la verdadera visión. He aquí por qué Shen Hui, un maestro chino del siglo nueve o diez, dijo: «Ver en nuestra naturaleza Vacía, Ver en Nada, esto es el ver verdadero, esto es el ver eterno». Ver a Quien su dedo está apuntando, ver Quién son ustedes, es más evidente, más auténtico, más completo, más ver verdaderamente que ver su dedo, o cualquier otra cosa en el mundo. La única cosa que podemos saber realmente es Quién somos. Por supuesto, Quien ustedes son permanece totalmente misterioso. Pero no hay nada Aquí sobre lo que equivocarse. Es la Claridad misma. Quien nosotros somos, real, realmente es un Pedazo de Pastel. Está presente. Es evidente. ¿No es absolutamente evidente?

martes, 7 de diciembre de 2010

Taller 1.14 Primer experimento


¿Querrán ustedes mirar a su dedo índice, que es el gran instrumento que empleamos aquí, y mirar también a lo que su dedo está señalando? Comiencen apuntando al techo. Ustedes verán que su dedo es una cosa, y que está señalando a otra cosa. Puede ser una lámpara. Ambos tienen color, ambos tienen forma, ambos tienen posición. Su dedo está apuntando a una cosa.
Ahora bajen su dedo, y apunten a la pared justo debajo del techo. De nuevo, a lo que ustedes están apuntando tiene color, lo mismo que su dedo tiene color, y tiene forma, lo mismo que su dedo tiene forma. De modo que es una relación de cosa a cosa, ¿no es cierto?
Ahora bajen su dedo aún más y, debido a que yo estoy a mano, ustedes pueden apuntar a
la cabeza de Douglas ahora. Ustedes están apuntando a una bola de carne más bien decrépita y vieja con barba. Ahora apunten al cuerpo de Douglas. Ahí está él, al derecho, con la cabeza arriba y el vientre y lo demás.
Ahora apunten al suelo. Ustedes verán de nuevo una cosa apuntando a una cosa, un dedo
coloreado apuntando a un suelo coloreado. Ahora apunten a su regazo, háganlo por favor, y encontrarán la misma historia. Ahora apunten a su vientre. Por el amor de Dios, no me miren a mí. Miren a su dedo. Está más o menos a treinta centímetros de su vientre. Ustedes pueden ver otra vez que es una relación de cosa a cosa. El dedo es de un cierto color, y el vientre de otro. Ahora apunten a su pecho. Es más de lo mismo, ¿no es cierto?
Ahora apunten a lo que está encima de su pecho. Apunten a eso desde donde ustedes están mirando. ¿A qué está apuntando su dedo ahora, según la evidencia presente, cuando ustedes dejan de lado la imaginación, el condicionamiento, y se atreven a ser su propia autoridad, y miran a desde donde están viniendo ustedes? ¿A que está apuntando su dedo? ¿Está apuntando a un objeto, a una cosa sólida, pequeña, limitada, semejante a esas otras cosas de ahí fuera, o está apuntando al Espacio que acoge esas cosas de ahí fuera? Mantengan su dedo en esta posición ahora, por favor, y continúen mirando a su dedo, pero sobre todo a lo que su dedo está apuntando. ¿No es a lo que está apuntando sin límites, absolutamente infinito? ¿No es a lo que está apuntando totalmente transparente y sin mácula? ¿Y esta Capacidad sin límites,
sin mácula, no está acogiendo la escena, la habitación, la pared y lo que usted estaba mirando? Debido a que está vacía de la escena, ¿no está ella absolutamente unida con la escena? ¿No está despierta? ¿No está viva para sí misma? ¿Encontrarán ustedes Despertar en algún lugar del mundo excepto Aquí? ¿No es Aquí el sitio de la Consciencia o el Despertar o Yo Soidad? ¿Está en alguna parte excepto Aquí? Ustedes son la autoridad.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Taller 1.14


Ahora, vamos a introducir en esta breve autobiografía un experimento de modo que compartamos esta experiencia. Asegúrense de no mirarme cuando lo hagan.

Taller 1.13


Y entonces pensé: ¡Qué locura! ¡Por Dios, Douglas! ¿Qué pensabas antes de ver esto?
¿Pensabas que estabas atrapado en esa mezcla oscura, húmeda y pegajosa de una bola de carne de unos centímetros de diámetro? ¿Pensabas eso? Vamos, Douglas, tú no pensaste eso nunca, ¿no es cierto? Tú has estado siempre abierto para el mundo. Y, por supuesto, era evidente. Cuando era muy pequeño, yo era así. Yo estaba abierto para el mundo. Después, cuando crecí, hice una cosa mala, estúpida, de mala manera. Para unirme al club humano, acogí a ese pequeño Douglas en el espejo y le amplié, le di la vuelta y le puse sobre mis hombros, lo que ciertamente es imposible, y paseé por el mundo como si hubiera una bola de carne aquí para impedir al mundo entrar. Si tenía a un amigo enfrente de mí, yo decía silentemente: «¡Alto ahí! ¡Yo tengo una cabeza!» Pero yo no tengo una cabeza. Yo no encuentro Aquí absolutamente nada.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Taller 1.12


Entonces percibí algo que voy a compartir con ustedes en los experimentos en un momento.Yo estaba mirando Aquí, tratando de averiguar qué era Aquí, en la raíz, en el centro de este lugar que ocupo. Acontecía que yo estaba en el Himalaya. Yo estaba mirando abajo desde el cielo y las montañas, y en los valles más cercanos podía ver algo de hierba. Aún más cerca vi los pies y la barriga de Douglas. Pero encontré que yo me detenía justo aquí en mi pecho. Encima de mi pecho estaba el Everest. Yo me detenía aquí como Douglas, y era reemplazado por la escena. Advertí simplemente que yo no tenía cabeza. De locos ¿no? Bien, no es enteramente exacto debido a que debería decir que no tenía cabeza Aquí. Naturalmente, tenía cabeza, pero la conservaba a un metro de distancia más o menos en el espejo del baño. Aquí, yo no tenía cabeza, y en lugar de mi cabeza tenía el Kitchunjunga y el Everest.

Taller 1.11


Bien, uno se identifica con cualquiera de estas regiones. La apariencia particular de uno depende de lo lejos que esté el observador. Yo había llegado tan lejos como para comprender esto, pero mi problema seguía ahí, mi timidez morbosa, esas ansiedades absurdas, ridículas y egoístas.

Taller 1.10


Así pues, tanto si ustedes se acercan tanto como puedan a Aquí como si se alejan tanto como sea posible, encontrarán siempre Espacio, con la región humana en medio. Lo que yo soy depende de desde dónde ustedes me estén mirando. De hecho, yo me considero a mí mismo desde todos estos ámbitos. Me siento a mí mismo en estas diversas regiones. A veces me siento solo como Douglas –miserable, viejo, egoísta, pequeño, interesado–. Otras me siento como mi familia. La gente muere por su ciudad. La gente murió por la ciudad de Atenas, ¿no es cierto? La gente muere por su país. Ellos son más su país que su pequeña persona. Y entonces hay veces en las que quiero despojarme de todo, y simplemente cierro mis ojos y digo: «¡Alto ahí, mundo. Basta ya!». Yo me retiro a Quien yo soy justamente Aquí. Yo no tengo nada que ver con ese material externo. De hecho, intrínsecamente, yo soy Nada, Nada consciente de sí misma como Nada.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Taller 1.9


Entonces, al alejarse de Douglas en lugar de acercarse a él, pero mirando aún al lugar donde yo estoy, lo que ustedes verán será esta ciudad aquí. Yendo todavía más lejos, ustedes verán California, después América, después la Tierra, después el Sistema solar, después la galaxia, después la galaxia se reducirá a un punto, y finalmente, espacio prácticamente vacío.

Taller 1.8


Lo que se percibe que yo soy, me decía a mí mismo en aquella época, depende de desde dónde me estén mirando. Decidí que lo que yo soy es una función –disculpen el modo más bien formal de expresar esto– una función de la distancia del observador. En otras palabras, si ustedes me miran desde dos o tres metros de distancia, dicen: «Hola Douglas» debido a que están a la distancia correcta. Ustedes están donde Douglas se muestra, donde ustedes sujetan su cámara para tomar una fotografía de Douglas. Si ustedes se acercan más a mí, evidentemente pierden a Douglas. Yo soy como un mandala o nido de círculos concéntricos, y si ustedes traen su cámara hasta uno de los círculos o regiones más cercanas de las que rodean mi centro, entonces llegan a un lugar donde obtienen una fotografía de un parche de piel, o un ojo, o los labios, que no son exactamente Douglas, ¿no es cierto? Si se acercan más, buscando Quién soy yo real, realmente, este Misterio interior, entonces llegan a regiones donde pueden obtener fotografías de células, moléculas de proteínas gigantes, moléculas más pequeñas y así sucesivamente. Entonces, me aseguran los físicos, la historia es de átomos y partículas. Y ustedes todavía no están Aquí. Los átomos son espacio casi vacío. Dios sabe qué partículas son o dónde están. Ellas son prácticamente nada, ¿no es cierto? ¿Entonces qué hay en el centro, Aquí? Eso es lo que yo estaba buscando. Yo estaba buscando qué hay debajo del electrón. Tenía una pregunta: ¿Qué hay en el centro? No podía ir más allá del electrón. Eso era todo lo lejos que podía llegar. Los quarks no estaban inventados hace sesenta años. Entonces, me aseguran los físicos, la historia es de átomos y partículas. Y ustedes todavía no están Aquí. Los átomos son espacio casi vacío. Dios sabe qué partículas son o dónde están.Ellas son prácticamente nada, ¿no es cierto? ¿Entonces qué hay en el centro, Aquí? Eso es lo que yo estaba buscando. Yo estaba buscando qué hay debajo del electrón. Tenía una pregunta: ¿Qué hay en el centro? No podía ir más allá del electrón. Eso era todo lo lejos que podía llegar. Los quarks no estaban inventados hace sesenta años.